La música improvisada o “no idiomática” es para sus seguidores una profundización del camino trazado por el último Coltrane, que ya despegó del jazz para asumir su propio destino.  Lo cierto es que, más allá de gustos o paternidades, se trata de una corriente que busca su propio desarrollo de la mano de músicos de excelente nivel. Entre esta avanzada destacan el pianista español Agustí Fernández y el saxo argentino Pablo Ledesma. Su último disco, “Improvocaciones”, es fiel testimonio de esa búsqueda.

En los creativos sesenta, escenario del nacimiento del free, los artistas proponían la improvisación como un modelo musical y político. Buscaban una organización más igualitaria, rechazando, entre varias cuestiones, aquello que definían como la tiranía del compositor sobre el intérprete. Romper las formas era un símbolo de la protesta. Medio siglo después esas diferencias perdieron terreno a favor de coincidencias fundamentales.

Hoy los improvisadores y los compositores se reconocen pares en el arte de crear y en el compromiso con la obra creada. Pensada de antemano o surgida en el  momento en que se la transmite, la música hecha con talento sigue manteniendo esa magia que convoca a creadores y seguidores.

Por eso los músicos que levantan las banderas de la libre improvisación hablan puntualmente de un proceso de creación musical en tiempo real. Como remarca el músico e investigador Wade Matthews. “No se trata de una recreación ni de la interpretación de una partitura compuesta hace una semana, un mes, o incluso ochenta años. Es una creación que los creadores musicales nos la entregan en el acto, en el concierto, creándola con y delante de nosotros”.

Y esto que define Mattews bien podría referirse a lo que ocurrió hace un año, cuando el saxofonista argentino Pablo Ledesma y el pianista español Agustí Fernández, uno de los más audaces creadores de la escena  europea, realizaron una breve serie de conciertos que incluyeron el Festival FIMIde Santiago de Chile, el Teatro Colón de Buenos Aires, el Argentino de La Plata y la Alianza Francesa de Mar del Plata.

Una fotografía de aquellos encuentros de creación en tiempo real es el show que brindaron una noche de  de agosto de 2012 en el auditorio del Conservatorio “Gilardo Gilardi”, de La Plata, y que ahora perdura bajo el nombre de “Improvocaciones”.  

Música de un momento y un lugar. Arte efímero e irrepetible y una docena de composiciones espontáneas, sin formas preestablecidas.

Allí el personal saxo de Ledesma, por momentos lírico o nostálgico, por otros desgarrado o salvaje, interactúa con el piano de Fernández y su amplia  gama de recursos y colores, siempre dueño de una poética singular, difícil de poner en palabras.

Piano y saxo. Un diálogo a dos voces, que se “improvocan”, se enfrentan, se complementan. Se unen o se separan. Transitando climas y texturas efímeras, provocando momentos de extrema tensión o dibujando con sutileza un sonido apenas perceptible.

Propuestas que nacen y mueren en el mismo instante en que son invocadas. Una ceremonia singular, en la que el público  platense tuvo el extraño privilegio de escuchar una música compuesta y ejecutada a un mismo tiempo en el fugaz momento de un concierto.

Si bien no lo necesita, una carta de presentación de Agustí Fernández ante el público argentino no debería dejar de señalarlo como referente indiscutido en el mundo de la música improvisada. Nacido en Palma de Mallorca, en 1954, ha compartido escenarios y participado en más de 50 grabaciones con grandes músicos como Peter Kowald, Derek Bailey, Evan Parker y Barry Guy, entre otros.

Otro tanto podría decirse de Pablo Ledesma, el saxofonista radicado en La Plata, habitual compañero de ruta del pianista Pepe Angelillo, y uno de los músicos emblemáticos de la música improvisada en el país. (Ver entrevista a Pablo Ledesma en argentjazz).

Y si se coincide con Wade Matthews en que “la música libremente improvisada no se crea de la misma manera que la composición y no se puede escuchar de la misma manera”, entonces este “Improvocaciones”, de Pablo Ledesma y Agustí Fernández, se muestra como una excelente oportunidad para dejar de lado preconceptos. Para abrir oídos y dejarse sorprender por la creación y la entrega de dos artistas a puro talento y pasión.

 Pablo Ledesma y Agustí Fernández. Teatro Argentino de La Plata. agosto 2012