El sábado murió en Brooklyn Randy Weston. Tenía 92 años y una vasta discografía, con títulos que sus seguidores no dudan en nombrar entre las obras maestras del género. Weston, por entonces de 83 años, fue una de las estrellas de la primera edición del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires. Adrián Iaies, su director artístico, fue el mentor de aquella visita. Y así lo recuerda hoy, en homenaje a uno de sus ídolos musicales.   

Randy Weston

Escribe Adrián Iaies

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La única pregunta que le hice al Conejo Alejandro Gomez cuando me llamó para ofrecerme ser el director del festival de jazz de Buenos Aires fue si podía traer a cualquier artista que yo quisiese. Y  él me dijo que, obviamente, sí. El primer nombre en mi cabeza fue el de Randy Weston. No tuve ningún otro. El primer paso que des en algo nuevo tiene que ser emblemático, tiene que mostrar tus intenciones. En ese momento él tenía 83 años y mi única duda era si estaba en condiciones físicas para hacer un viaje tan largo. Entonces me lo fui a ver a Nueva York, tocaba en el Dizzie’s con su quinteto más la presencia como invitado de Billy Harper.

Lo vi cinco noches seguidas y en cada una parecía más joven que en la anterior. Traerlo no fue sencillo Gracias a un manager complicadísimo y paranoico que tenía. Cuando finalmente lo vi en el escenario del teatro Coliseo se me cayeron unas lágrimas.

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La idea, respetada hasta hoy, de no traer a BA artistas que ya hubiesen estado antes tenía su mejor ejemplo en Randy. ¿Cómo podía ser que un artista absolutamente esencial en la historia del jazz, en la conexión con África, nunca hubiese estado antes aquí?. Si teníamos un festival de jazz hecho desde lo público era, entre otras cosas, para saldar esas deudas.

Con el mismo argumento, luego tuvimos, entre otros, a Tom Harrell, a Fred Hersch, a la ICP Orchestra o a Pat Martino. Mi teoría, como la mayoría que tengo, fue errada. Nunca un productor privado aprovechó la visibilidad que el festival dio a todos estos artistas para traerlos por segunda vez….La tapa de la Down Beat nos ha hecho tanto daño…

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El concierto aquel fue increíble, con un Alex Blake en llamas. Al día siguiente Randy dio un solopiano en el Teatro San Martín y aprovechó para enamorarse de Mariana Baraj, que hizo un soloset como opening. No tuvimos mucho tiempo para tratarlo, estuvo solo dos días, pero en todo momento fue un ser encantador, dulce, atento, con ganas de contar historias. Y toda la música que tocó fue sensacional, “oliendo a tierra” como debe ser.

Adiós a un gigante, alguien mucho más esencial de lo que se puede sospechar. Sus retratos de Monk y de Ellington (en esa trilogía que incluye un autorretrato) alcanzarían por sí solos como un ejemplo perfecto de cómo alguien puede apropiarse de un repertorio ajeno y usarlo para hablar de su propia vida. Darle su carácter.

Deja una gran discografía, esa trilogía, los preciosos “Vulcano Blues” y “Spirit of our ancestors” con arreglos de Melba Liston, un solopiano en Marruecos bastante reciente y aquel lejano cuarteto en el Café Bohemia con un Cecyl Payne en gran forma están entre mis preferidos.

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Adrián Iaies es el Director Artístico del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires, que entre el 14 y el 19 de noviembre próximos celebrará su 11ra edición, organizado por el Ministerio de Cultura de la ciudad.