Cecilia Quinteros se toma su tiempo para pensar cada respuesta y cuando lo hace, su estilo es tranquilo y reposado. No parece la misma persona que momentos antes, desde un escenario, asomaba detrás de su cello a puro riesgo y pasión. A poco de editar “Haití”, junto a Sergio Merce en saxo y Marcelo von Schultz en batería, Quinteros analiza la escena jazzera y adelanta interesantes proyectos por venir.  “La improvisación, dice, es todo un mundo en el que avanzar y buscar un camino propio”. Y hacia allí se encamina.

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Fotografías de apertura: Laura Davis

quinteros discoLuego de escuchar “Haiti” por primera vez, se puede pensar en todo lo  bueno que aún tiene para dar el free y qué motivador que sea un cello quien  lidere esa propuesta.

Si, está bueno seguir investigando, seguir explorando esta música. Pero de todas maneras, considero que “Haití” es del grupo, del trío con Sergio Merce y Marcelo von Schultz.  No es un disco mío.  Yo trato de no ponerme en ese lugar de supuesto líder, porque siento que eso todavía está por verse. De todas maneras mi interés es llevar el cello a un lugar de liderazgo en esta música. Ponerlo bien al frente. Pero por ahora sé que no quiero asumir ese papel o que al menos llevará su tiempo.

Vos ya habías grabado música improvisada, pero con “Haití”  te ubicás decididamente en el  free jazz. ¿Cómo lo sentís vos?

Creo que lo que le da ese color es que el saxofonista y el baterista vienen del jazz.  Algo así sentí también cuando toqué y grabé con Wenchi (Lazo). Yo voy eligiendo que tocar según lo que me proponen los otros músicos. Y también por la respuesta que obtengo de ellos sobre lo que yo misma propongo. Qué necesita la música en ese momento.

¿Hay algo escrito allí o es improvisación pura?

Es improvisación pura.  Es interesante ver en ese contexto a Sergio Merce, quien venía tocando free hace varios años  y después hizo reduccionismo con un saxo microtonal, un instrumento que él inventó  y que ahora volvió al tenor a partir de nuestra invitación. Fue muy interesante cecilia quinterosporque él puede tocar con mucha data free y también con cosas del reduccionismo. Eso me da más libertad a mí para explorar,  para ir al frente o asumir el rol del bajo…aprovechar distintas posibilidades.

¿Cómo surgió el trío con Marcelo y Sergio?

El trío surgió de una manera espontánea. Veníamos tocando por separado y un día charlando surgió la idea del trío.  Pero lo que realmente pasó, es que la primera vez que nos juntamos fue en un concierto.  A pura improvisación. Nunca hasta ese momento habíamos tocado los tres juntos. Y vimos entonces que funcionó. Que había mucha conexión entre los tres. Nunca ensayamos.  Habremos tocado cuatro o cinco veces y entonces decidimos grabarlo. Teníamos ganas de que quede un registro de lo que hacíamos.

¿Siempre estuviste interesada por el jazz o a partir de algún hecho en especial?

Principalmente a partir del surgimiento del free. Es lo que más escucho.  Pero en verdad lo que realmente me interesa es poder cambiarlo. Poder aportar algo nuevo. Por eso busco, experimento y grabo con distintas formaciones.  Estoy buscando todavía qué lugar darle al cello dentro de esos estilos y luego ver cómo modificarlos desde adentro.

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¿En qué medida los instrumentos determinan el  camino que toma la música?

No solo los instrumentos determinan. Me parece que es importante desde donde vienen los músicos. Marcelo y Sergio, si bien son improvisadores talentosos, vienen del jazz y lo que tocan no es completamente ajeno a ese lenguaje.

¿Recordás qué fue lo que te motivó a estudiar cello?

Empecé porque me gustaba el instrumento. No tengo una formación clásica. Al principio, cuando comencé a estudiar escuchaba música clásica para conocer como sonaba el instrumento. Pero ya desde entonces improvisaba. Aunque  no sabía que la impro era una manera de21762296_1890459764302105_3872441340884523300_o hacer música, que había toda una historia o un movimiento con eso. Luego, al avanzar en el estudio, me di cuenta que la improvisación era todo un mundo en el que avanzar y buscar un camino propio.  Que era una música con peso propio.

¿Y cómo fueron tus primeras experiencias jazzeras?

Mi primera aproximación fue en el 2011 a través de unos músicos italianos. Ellos estaban en Europa y yo acá. Me contactó Stefano Ferrian, un saxofonista y empezamos a trabajar en un disco a distancia. Luego a eso se unió que un ensamble de Atenas me contactó para que componga una obra para ellos, entonces  fui para allá. A Grecia a ver el estreno de la obra y luego a Italia. Con los italianos grabamos dos discos: “The Radiata 5tet – Aurelia Aurita” para Den Records en 2012 y “Defying Errors” para Bunch Records en 2013, ambos de estudio.  Un año después viaje a Dinamarca, donde toqué con muchos otros músicos y en el 2013 volví y me quedé a vivir un año y medio.  Ahí estuve tocando con Lotte Anker, Sture Ercson, Adam Pultz Melbye, Håkon Berre, Stephan Sieben, Maria Faust, entre otros, casi todos povenientes del jazz.

¿Seguís manteniendo contactos con Europa?

Si, de alguna manera sí.  Ahora está por salir allá un disco que grabamos en cuarteto con Christoph Gallio en saxos, Alex Elgier en piano  y Marcelo von Schultz en batería. Lo va a editar el sello Creative Sources de Portugal.

El cello tiene un marcado carácter melódico. Incluso en el jazz moderno. Pero no es ese tu camino…

ceciSí, me interesa, pero no exclusivamente.  Creo que mi objetivo, que tampoco lo tengo tan claro, está en crear un nuevo “rol” para el cello. Algo que no sea ni melódico, ni rítmico ni armónico.  Algo que se va generando de exploración en exploración. También es cierto que como instrumentista hay ciertos lugares por donde no me interesa transitar. Es que el cello tiene tantos recursos para explorar, que es una pena no pensar en una nueva “función” para el instrumento.

¿Y cuál sería esa función según tu mirada?

A mí me gusta pensar el instrumento como una batería, como un piano, como una guitarra, como un caño…a veces no se nota, no se escucha así, pero yo lo estoy pensando así. Desde un lugar abstracto no imitativo. Me interesa resolver ciertas situaciones desde el cello y hacerlo desde un lugar solo melódico se queda corto.  Al  principio puede sonar a efectos, pero luego comienza a desarrollarse y finalmente toma un carácter como si fuera una melodía, un discurso. No desde un lugar efectista. Sino como un camino. Un camino que uno elige.

¿Cuándo hablas de exploración y de nuevos sonidos, te referís al instrumento acústico, sin ningún aditamento?

Sí, claro. En algún momento pensé en intervenirlo de alguna manera, pero sucede que me gusta mucho acústico. No es fácil, sobre todo si estás tocando junto con una batería o con caños…tenés que encontrar un buen sonido acústico amplificado. Yo lo amplifico cuando es necesario. Pero es distinto amplificarlo con un micrófono condenser que con micro de contacto. ceciquinterosYa el instrumento te da otras cosas según como lo amplifiques.  A mí me pasó que cuando quise procesar el cello, me sonaba más al efecto que al instrumento en sí.  Si le ponía un wah wah parecía una guitarra eléctrica con wah wah, no un cello. Quizás no me di el tiempo suficiente para explorarlo y encontrar un sonido propio procesado… pero es que me sigue gustando más el acústico.

¿Por qué el disco se llama Haití?

Porque pensamos que debemos entender quienes somos. Qué lugar ocupamos. Para mí la improvisación ocupa un lugar de conciencia social.  La actual escena local del jazz es muy conservadora. En vez de tomar lo más interesante del jazz, que es su libertad, su conciencia social de transformación, se toma lo más conservador.  Fijate que el free y la música improvisada sobreviven con muy poca gente. Hay pocos músicos. Poco público. Pero yo creo que eso también está cambiando.

¿Está cambiando?

Si, seguro. Hay toda una corriente que se está “rebelando” de alguna manera contra esa conducta tan conservadora. Hay gente que mezcla, que busca, que explora. Yo siento eso de una manera muy encarnada. Porque siempre fui autodidáctica entonces siempre me vi “enfrentada”  a todo esto. Está cambiando y yo me siento parte de eso.