Desde sus primeros trabajos, ya sea como parte del icónico Quintero Urbano o de proyectos ajenos, hasta su actualidad en el liderazgo de sus propios grupos; Rodrigo Domínguez mantiene firme su vocación por una búsqueda temática y estilística que lo ha llevado a convertirse en un referente del nuevo jazz en la Argentina. Sobre finales de año, el saxofonista renovó ese compromiso con una nueva obra de valía: el notable “Igual”, segundo trabajo del cuarteto que completan Ernesto Jodos, Jerónimo Carmona y Carto Brandán. “Tener continuidad grupal te permite pasar  la barrera de lo predecible para  llegar a un sonido propio”, dice.

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Fotografías Catu Hardoy, Guillermo Beratarbide

Es difícil no advertir cierta continuidad entre “Limón” tu producción de 2015 y este “Igual”, tu disco del final del 2018. ¿Vos lo advertís? ¿Es algo que te propusiste de alguna manera?

No. Lo que pasa es que es el mismo grupo  y son todos temas míos. Sabés…a mí me parece que a veces se ven los discos como “cosas”, cuando en realidad son sólo fotografías de un proceso.  Es el reflejo de un momento. En el disco último, por ejemplo, hay temas que escribí especialmente para ese trabajo, pero también hay otros que escribí hace un tiempo y que estaban por ahí. Porque yo escribo música todo el tiempo.  Para mi es un proceso natural que se va desarrollando con el tiempo.

¿Y cómo te das cuenta que un tema que compusiste es para el grupo o para otro proyecto?

Eso es algo que fui desarrollando con el tiempo.  Lo que fui viendo en estos años es que cuando estoy escribiendo algo me voy dando cuenta pronto si va a funcionar en el grupo o en otro contexto.  Tengo una forma errática de escribir.  A medida que me va apareciendo una idea me pongo a trabajar en eso, hasta que siento que deja de fluir. Entonces la abandono,  la archivo de alguna manera y me pongo a trabajar en otra.  Muchas veces es como si las cosas van tomando forma por sí mismas. Así que al retomarlas, luego de un tiempo, es muy probable que encuentre lo que antes estaba buscando y no salía.

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¿De qué manera aparece esa idea que pone en marcha todo el proceso  posterior?

Las ideas muchas vienen de una manera abstracta. Una determinada melodía por ejemplo. ¿ Y qué hacés entonces?…bueno escribís por encima o debajo de eso una línea de bajo, una armonía, una contra melodía, de acuerdo con que lo vas a tocar. Esa es mi manera, un poco intuitiva, de componer. Por eso, y volviendo a tu primera pregunta, yo  creo que lo que se escucha en “Igual” como una continuidad de “Limón” es la sonoridad del grupo.  Es la misma gente, el mismo estudio, el mismo técnico…

Pero por sobre todo hay una identidad grupal…

Si. Totalmente. Esa es una de las cosas que para mi están buenísimas de tocar un tiempo prolongado con la misma gente.  Pasás la barrera de lo predecible para  llegar a un sonido propio, un sonido grupal.

¿Cuando llevás un tema al grupo, dejás puertas abiertas para al aporte compositivo de los demás músicos, más allá de los espacios de improvisación?

Depende del tema. Muchas veces sí.  Incluso en este disco algunos temas se terminaron o se redondearon en el estudio, en el momento de la grabación.  A mí me gusta hacer eso cuando un tema está muy tocado. Llegar al estudio y cambiar algo.  Algo que de alguna manera nos “incomode” un poco, para sacarnos del automatismo…Otras veces el tema está más “cerrado”.

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El disco salió en el último tramo del 2018…¿Vas a continuar presentándolo a lo largo de este año?

Si. El disco salió en una época en que hay mucha actividad. Así que vamos a seguir tocando el disco en el 2019. Y lo vamos a tocar junto con música nueva que estuve componiendo a la par de la salida del disco. Para mi esta es una época muy productiva. Son meses en que me motiva salir de cierta inercia…

No sé a qué inercia te referís…en los últimos meses del año sacaste “Igual”, hiciste varios shows y participaste de los muy buenos trabajos de Mariano Otero y Hernán Mandelman…

Si, es verdad (Risas).  Pero a veces esa inercia es algo más personal. Yo siempre me planteo cosas,  cambiar de dirección, encarar para otro lado. Y sucede que muchas veces ese cambio no se ve o no trasciende.  Es casi imperceptible para los demás, porque cambiaste algo muy técnico o sumaste otra manera de abordar determinada situación. Y eso no se nota porque está como inmerso en un perfil profesional ya formado. Lo ve uno. Pero quizás no los demás.

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¿Estos cambios más “íntimos”, por llamarlos de alguna manera, te los planteas cuando están en situación de liderazgo con tu propio proyecto, o también los llevás cuando sos parte del grupo de otro?

En general son planteos personales.  Aspectos que tengo que estudiar y practicar solo. Luego todo eso se va reflejando en lo que haces. Acá es donde tenés que tener mucho cuidado, porque toda situación grupal de alguna manera te lleva a actuar como los demás esperan que actúes.  ¿Entendes?…a veces das lo que los demás esperan y no lo que vos querrías dar porque estuviste estudiando algo nuevo o porque encontraste otra vuelta a lo que hacés…  Es algo inconsciente y se da en cualquier ámbito, no solo en lo musical.

¿Pero eso no sería lógico?…Es  decir,  si vos convocás a Ernesto Jodos a tu grupo, es porque lo conocés. En definitiva:  esperás que Jodos toque como Jodos…

Si, puede ser. Igual yo creo que una de las ventajas de tocar mucho tiempo con algunas personas es que el tema de la personalidad no está en análisis o en debate. Ya la relación llegó a un punto que atraviesa esa “cáscara”. Y vos sabés que si cambiaste algo porque estás probando otra cosa o querés ir para otro lado, tus compañeros no necesitan que los guíes. Ya saben qué hacer.  Cuando vos cambias algo, el resto de los músicos no se para a pensar “ah, no tocó lo que toca siempre”….Hay una percepción interna. Captan el cambio, se adaptan, proponen lo propio y la música sigue….

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Hablando de adaptarse ¿qué te pasa a vos cuando formas parte de otro proyecto, con otro liderazgo, con composiciones que no son tuyas?

Las diferentes músicas te llevan a lugares distintos. Y muchas veces tocás de otra forma.  Aunque siempre hay un núcleo que permanece, que es tuyo. Vos recién citabas el disco de Mandelman. Bueno yo ahí toqué el saxo alto, que es algo que a mí me gusta mucho. Pero también lo hago para romper con cierta estructura que impone el tenor.  Este es el tipo de cosas de las que hablábamos antes y que yo nunca supe si de afuera se advierten o no. Muchas veces me hice esa pregunta…

¿Más allá del registro, qué sentís que cambias cuando pasas del tenor al alto…el estilo, el abordaje?

El estilo no. El abordaje sí. El encare es distinto. Y hay algo emotivo que es diferente. Muchas veces me pasé al alto como una manera de escapar de alguna situación anterior que sentía que no fluía o no se resolvía. Otras veces lo usé sabiendo que iba a descubrir cosas diferentes.  También hice experimentos en otro sentido. En “Igual” hay una tema que venía haciendo con tenor, pero al momento de grabarlo lo hice con el alto. El alto tiene otra voz, aunque no siempre es la que yo quiero.  Yo lo he probado en algunos temas míos y no me gustó y en otros se adapta totalmente…

¿Me das algún ejemplo concreto de lo que contás?

En el disco hay un tema que se llama “Dos líneas”, que para mi tiene un carácter tanguero. Bueno, si lo toco con el alto suene estilo Tim Berne, con un tejido de melodías yuxtapuestas. En cambio con el tenor tiene como un carácter tanguero.  ¿Por qué esa diferencia?…yo creo que es la manera en que yo lo vivo, quizás más allá del instrumento en sí.

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¿Volvés a escuchar tus discos anteriores?

Si, de vez en cuando. Pero me cuesta escucharme a mí mismo. Cuando lo hago es de una manera “estudiantil”, buscando que cosas quiero mejorar, que quiero cambiar o que dejaría así.  En diciembre grabamos un disco nuevo con Guillermo Bazzola. Yo ahí toco el alto y Natalio Sued el tenor.  Por eso en estos días entonces estuve escuchando algunos discos de Guillermo con el Summer Quartet, anteriores a que él se radicara en España. Esos discos fueron las primeras grabaciones que yo hice. Bueno, volver a escuchar ese material fue bueno, porque me permitió ver qué cosas siguen siendo esenciales para mí, que otras vengo “arrastrando” y me gustaría cambiar y cuales mejoré a partir de allí. Es como una revaluación que siempre es positiva.

¿Y qué te pasa con la música de otros? ¿Podés tener una escucha despojada, sin preconceptos, sin desarmar el mecanismo interno de lo que escuchás?

Esta bueno escuchar desde la propia emoción. Desde lo que te pasa a vos como oyente frente a esa obra. Conectarte con la obra. Eso nos cuesta a veces a los músicos, por una cuestión de vicio profesional.  Yo creo que la música, cuando es buena, se termina de armar en la cabeza de quien la escucha.  Con la emotividad y la información de quien la escucha. A veces te puede resultar hasta incómoda, como que te pone en un lugar que no esperabas. Pero eso está bueno también. Y hay que abrirse a eso. Yo lo intento, yo estoy en esa búsqueda. Yo escucho con el estado de ánimo.

“Igual”. Rodrigo Domínguez Cuarteto

http://kuaimusic.com/discography/igual-rodrigo-dominguez/rodrigo disco

Rodrigo Domínguez: saxos alto, tenor & soprano

Ernesto Jodos: piano

Jerónimo Carmona: contrabajo 

Carto Brandán: batería

Grabado los días 30 de junio y 1 de julio de 2018 en Fort Music, Buenos Aires

Ingeniero de grabación: Juan Pablo Alcaro
Mezclado y masterizado en Apis Studio, Buenos Aires
Diseño de tapa y fotografías: Juan Grippaldi

Todos los temas pertenecen a Rodrigo Domínguez.
Producido por Rodrigo Domínguez.

Rodrigo Dominguez habla de “Limón”  con argentjazz