Es uno de los referentes indiscutidos de su instrumento en el país. Su último disco, junto a su amigo y compañero de ruta, el pianista Pepe Angelillo, es  “Memorial Steve Lacy”, un sentido y personal homenaje al saxofonista norteamericano fallecido en junio de 2004. Pero Pablo Ledesma no es solo un músico talentoso. Es, por sobre todas las cosas un artista honesto y  comprometido, que bien vale la pena conocer.

¿ Qué repercusión tuviste de tu último trabajo “Memorial..” en homenaje a Steve Lacy?

A pesar de haber sido una producción independiente muy humilde y que fue grabada en una hora y media, las repercusiones fueron muy buenas. Hemos recibido excelentes críticas de España, California, Chile, Gran Bretaña o Dinamarca

 ¿Creo que Lacy no tuvo en vida ni después, el reconocimiento que si tuvieron otros músicos de menor talento. ¿Coíncidís?

 Si , coincido…Lacy fue un musico integral. Trascendió los géneros. Su interés siempre estuvo vinculado a la exploración y a los nuevos lenguajes….el decía que su quehacer era “a work in progress”, un trabajo nunca acabado …algo que estaba siempre mutando y ofreciendo diferentes soluciones a los mismos problemas. Era dificil de encasillar. Al comprar sus discos uno se puede encontrar con una nueva mirada al repertorio monkiano o de Herbie Nichols, Elmo Hope, Mal Waldron, etc., musicos no muy conocidos por el gran público y asociados al bop o post-bop; como también discos de libre improvisación o exploración tímbrica (como los dúos con Derek Bailey, Marteen Altena, Marilyn Crispell, Frederic Rzweski, etc.), obras de cámara, textos cantados, flirteos con la electrónica; es muy dificil de etiquetar. Además vivió más de 30 años en Europa. Tenía sumo interés en el arte contemporaneo: literatura, pintura, teatro, danza….todo eso es imperdonable para el “negocio jazzistico” made in USA.

 ¿Vos seguís viviendo en La Plata y desarrollás el centro de tu trabajo allí.  ¿Cómo está la escena jazzistica en la ciudad?

Actualmente ha crecido en cantidad y calidad de musicos. Hay mucha juventud que toca muy bien, pero faltan escenarios y subvenciones para poder desarrollarse y crear público. 

Es muy poco lo que se te ve por Buenos Aires…

Buenos Aires es muy dificil para los que no vivimos allí, y aun más para aquellos que debemos trabajar para vivir, es decir, para los que no tenemos una cuenta en el banco que nos permita creer que vivimos de tocar jazz.

El ambiente laboral jazzístico no existe en Argentina. Hay una aristocracia musical que lo puede hacer porque no tienen que preocuparse por las cuentas a fin de mes…y es para envidiarlos, realmente…Por supuesto que hay excepciones, pero son contadas .

Además el ambiente porteño es muy cerrado, si uno no está de “moda” no consigue fechas y para estar de moda hay que disponer de un equipo de producción que haga circular tu nombre en los medios y eso cuesta tiempo y dinero…cosas que a muchos de nosotros no nos sobra.

 

¿Si bien te hemos visto tocando otros saxos, podría decirse que el soprano es tu instrumento “natural”. ¿Sos conciente del porqué de esa decisión?

En general me gusta utilizar el soprano para tocar música libre improvisada o experiencias en lenguajes ajenos al jazz. Siempre estuve interesado en la música contemporánea y el soprano es más permeable a crear tu propio lenguaje. El alto tiene una historia muy rica y extensa y es muy difícil evitar la influencia del género. Resulta más compatible con los standards, el bop, el hard-bop y demás estilos del jazz.

¿Por qué el soprano no logra tener la misma trascendencia que los otros saxos y a menudo ocupa el lugar de segundo instrumento para tenores, como el caso de Wayne Shorter?

Es el más difícil de los saxos y por su registro es el que tiene el rango menos variado de posibilidades tímbricas. No tiene una historia abundante y es muy difícil de desarrollar en él un lenguaje bopero,  que es el estilo madre de la segunda mitad del siglo XX. De hecho fijate que no hubo un referente del soprano en los años del bop.

Si se habla de sopranos generalmente se piensa en Bechet, Coltrane, Lacy, Shorter y más acá David Liebman. ¿Vos que otro soprano destacarías?.

Si bien me gustan todos ellos, en la actualidad destaco a los que han encontrado nuevos lenguajes para avanzar en el discurso improvisativo. Por ejemplo Evan Parker. Su disco de solo soprano “Monoceros” del 78 es impresionante. Y  también John Butcher.

Ciclo “Recitales Azul 2012”: Pepe Angelillo y Pablo Ledesma