Afuera una fría noche en Buenos Aires.  En el escenario del San Martín, un hervidero de saxos, piano, batería y contrabajo y un público entusiasta. La convocatoria del  ciclo Jazzología y la presentación de “Kom”, el esperado disco del saxofonista Carlos Michelini, “calentaron” el otoño porteño.
Fotografías gentileza de Jazz en Imágenes

Lo cierto es que más allá del dato preciso, el escenario de la Sala Enrique Muiño del Centro Cultural San Martín  fue durante algo más de una hora una verdadera fiesta de la música y del mejor jazz que se produce por estas tierras. Para la ocasión Michelini se rodeó de un seleccionado irrepetible.  La rítmica de Escalandrum, con Mariano Sívori en contrabajo y Pipi Piazzolla en batería y el aporte de  Francisco Lo Vuolo en piano

Pero la noche tenía además una visita de lujo: George Garzone, el veterano maestro de Boston, que se hizo de un tiempo en su estadía porteña para aportar su arte en la presentación de su ex alumno argentino.

El show arrancó bien arriba y en formación de cuarteto con “Green Flame”, el tema que Michelini dedicó a su amigo el pianista Leo Genovese. Ya con Garzone en  escena, la noche continúo con otra composición del santafesino, la “Chacarera Below Zero” con lucimiento del autor en saxo alto y Lo Vuolo en piano.

Uno de los más aplaudidos fue el simpático “Tomo el subte A”, todo un homenaje desde la melodía misma la famoso canción de Billy Strayhorn “Take the A train”, de 1939, inmortalizado por la orquesta de Duke Ellington.  El tema de Michelini fue también ocasión propicia para el lucimiento de Garzone, quien paseándose por el escenario o arrimándose cómplice al contrabajo de Sívori, le arrancó pasión a su viejo tenor color plata.

El show siguió con la zamba “Si llega a ser tucumana”, con un inspirado Lo Vuolo, que convocado de urgencia en reemplazo de Hernán Jacinto, mostró arriba del escenario porque es uno de los músicos más reconocidos y solicitados de la escena local.

La noche se terminaba cuando el quinteto arremetió con el potente “Viento patagónico”, un tema de climas cambiantes y finales falsos, que dejó uno de los momentos más “calientes” de la noche, con largos pasajes en los que los saxos de Garzone y Michelini se complementaron y se desafiaron, a ritmo vertiginoso.

Para el bis, pedido por un público de pie, el quinteto volvió a escena con todo un standard: “I ll remember abril”, en el que Garzone se mostró a sus anchas, desplegando todo su arsenal, incentivando con sus solos desgarrados a Sívori y Piazzolla o buscando la complicidad de Michelini, en el clímax de una noche singular y difícil de olvidar para el saxofonista santafesino.