El holandés Frido ter Beek, quien desde 2015 transita los escenarios argentinos al frente de sus propios grupos, acaba de  editar su primer disco: “Entonces qué?”, con un puñado de temas propios y una ajustada banda de variados recursos. Músico inquieto, el saxofonista lidera también otros proyectos, que incluyen el free y la improvisacion libre y arreglos sobre la música de Mingus y Monk. El primer viernes de setiembre “Entonces qué?” comienza a buscar  respuestas en la trasnoche de Thelonious.

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Frido ter Beek no era un desconocido cuando en 2015 llegó para radicarse en Argentina desde la ciudad holandesa de Utrecht. Era un músico de experiencia europea que ya había tocado en el país. Pero una cosa es llegar de visita y armar un par de shows y otra muy distinta es construirse una nueva vida a miles de kilómetros de distancia. “¿Entonces que?, discose preguntó por entonces Frido. Una respuesta que demoró en llegar, pero que hoy encuentra al saxofonista pleno de proyectos y realizaciones. “Entonces qué?” es el primer disco del holandés que un día dejó Utrecht para radicarse en Villa Crespo. ¿De qué otra manera podría haberse llamado?

¿Cómo integraste este grupo a poco de llegar al país?

Yo conocía a Claudio Risso, el baterista, en los años 90, cuando vine a la Argentina con un cuarteto de saxos. Allí toqué como invitado del grupo “El Tunel” y  Claudio era el batero. Cuando me radiqué acá, en el 2015, le conté mi proyecto de grupo y él me ayudó. Me pasó contactos y comenzamos a armar todo, llegaron Ramiro Penovi y Diego Wainer y el cuarteto quedó completo.

 Y allí fuiste armando el repertorio…

Comenzamos con temas que yo había compuesto cuando vivía en Holanda. Pero pronto comencé a componer acá, para este grupo. La idea siempre fue la de tener música fresca. Hecha acá, porque estoy viviendo acá.

¿Cómo trabajás como compositor. Qué grado de libertad tienen los demás músicos en tus temas?

La estructura está, pero hay libertad en los solos y en otras partes improvisadas. Muchas veces las solos tienen una estructura armónica igual o parecida al tema, pero no es siempre asi.  Es parte de la evolución y es lo interesante de esta música. Demuestra que los músicos se sienten cómodos, que quieren aportar lo13092076_10209513470060600_5096208907555012854_n suyo. También escribí un par de temas antes de entrar en el estudio y los mostré recién allí. No ensayamos. Hicimos una pasada y entramos a grabarlo. Yo quería eso, algo fresco, espontáneo y quedó muy bien.

¿El grupo es el mismo desde el comienzo?

Si. Es el mismo del principio. A veces tuvimos problemas de agenda. Ramiro o Diego alguna vez no pudieron estar y tuvimos que buscar reemplazos. Yo prefiero que estén, pero no siempre se puede.

¿La pregunta “Entonces qué?” tiene algún significado especial?

Tiene dos significados para mí. Por un lado recuerda al “So What?” de Miles Davis, como un homenaje. También se refiere a que hace dos años me mudé con mi familia desde Holanda a la Argentina y a partir de allí empecé a preguntarme cómo voy a dar forma a mi vida acá. Qué voy a hacer acá como músico. ¿Entonces que? era la pregunta que me hacía.

La respuesta sea quizás este disco, entonces. Un material muy variado, con vos al frente con distintos saxos.

Bueno si. En un disco hay que hacer cosas que sean interesantes para quien lo escucha. A mí me gusta escuchar un disco que tenga sonidos variados, que tenga apertura. Y cuando grabo intento hacer eso mismo. Hacer la música que me gusta escuchar a mí. Que tenga distintos paisajes. Distintas dimensiones. Cuesta mucho que la gente escuche un disco entero, entonces la música tiene que “atraparte”, tiene que sorprenderte desde un comienzo, para invitarte a que sigas escuchando.frido con disco

Hablando de escuchas sorprendidos, ni bien comienza hay una intro de batería que enseguida genera atención y hasta sobresalto…

Claro, esa es la idea (Risas). En Holanda hay un dicho que dice, más o menos,  que hay que entrar tirando la puerta abajo. Un poco es eso. Hay que sorprender al oyente. Atraparlo desde un comienzo, para interesarlo en el resto del trabajo.

¿Además del cuarteto, estás armando otras cosas?

Si. Yo siempre hago muchas cosas diferentes. Es parte de lo divertido de esta música. Ahora también estoy trabajando con un grupo que arme con dos saxos y contrabajo, para hacer unos arreglos que hice de Thelonious Monk y Charles Mingus. Allí estoy con Sebastian de Urquiza y Pablo Moser en tenor. Alguna de las veces que Pablo no pudo estar, convocamos a Rodrigo Domínguez o a Juani Mendez. Y también tengo un trío, con el que vamos a sacar un disco en octubre. Es una música, más relacionada con la improvisación libre.19105955_303592296755295_5256767270302355905_n

¿Con quién estás allí?

Con Francisco Salgado en trombón y Matías Coulasso en batería. Matías es un músico que  viene más del palo del rock y vivió muchos años en Brasil. Acá yo toco barítono con efectos electrónicos. Es interesante. Hemos tocado mucho en Roseti, y me gustaría poder mostrarlo en otros lugares, pero es difícil entrar con música más experimental. Yo creí que la Argentina era un poco más abierta en este sentido, pero lo que sucede aquí es muy parecido a lo que pasa en Holanda.

¿En qué ves esa falta de apertura?  

Cuesta integrar músicos y músicas de distintos géneros. Acá el jazz, el tango y el folclore son mundos separados. Y es una pena, porque la música se mezcla hace años. Y a veces produce cosas horribles, pero otras veces no. Y evoluciona hacia otras cosas. La historia del jazz es también la historia de la mezcla. Hay que perder el miedo a eso. El jazz tiene que progresar, ir para adelante. Animarse.

Bueno, quizás no sea el denominador común, pero hay gente que busca o se alimenta de distintos géneros.

Sí, pero son los menos. Acá hay buen nivel de músicos, pero creo que les cuesta relacionarse más allá de los estilos, de los géneros. Yo vi por ejemplo a Ernesto Snajer. Es un músico tremendo, es increíble como toca. El sí que utiliza muchas influencias en su música. Y también vi muchos buenos ejemplos en el folclore y el tango. Pero los músicos de jazz muchas  veces no se suman a ellos y se quedan con sus propios estilos. Tenemos que abrirnos más. Tenemos que mezclarnos más!

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Frido ter Beek Cuarteto presenta “Entonces qué?”

Viernes 1º de Septiembre en la trasnoche de Thelonious, a las 23:50hs.disco2

Jueves 28 de Septiembre. 21 hs. Virasoro Bar

 

Frido ter Beek (saxo alto y soprano)

Ramiro Penovi (guitarra eléctrica)

Diego Wainer ( bajo eléctrico y contrabajo)

Claudio Risso ( batería).

Grabado en Estudios Moebio en Diciembre de 2016

y editado y mezclado por Sebastián Notte.

Arte: Sergio Lucci.