Extenso y prolífico es el camino de Christoph Gallio desde aquel 1989 cuando viajó a París para estudiar con Steve Lacy.  Incorporado definitivamente a las filas de la improvisación pura, el saxofonista nacido en Suiza, es hoy uno de los más activos músicos de la nueva corriente, sea a través de su propio sello, Percaso, o al frente de los distintos grupos con los que graba y actúa en Europa y los Estados Unidos. De paso por la Argentina, fue entrevistado por Carlos Cerignale para su programa “Sólo como perro malo”. Un pasaje de esa charla se publica aquí con autorización del autor.

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Entrevista: Carlos Cerignale*

¿Qué fue lo que lo llevo a acercarse a las formas más libres del jazz?

Para mí no es posible  tocar un solo “estilo”. La música es como la vida; son muchas cosas diferentes! Estoy interesado en la música totalmente libre y también en la composición, en la poesía, las palabras escritas… también en la belleza. La belleza del tono y también del ruido o el son brutal… Pero toco todas estas diferentes cosas con un misma convicción y energía. Al final no existe una diferencia en la profundidad.  Soy siempre la misma persona.

Usted se declara un autodidacta del saxofón, aunque sabemos que a los 20 años se inscribió en el Höhere Schule für Gestaltung, una escuela de arte en Basilea.

Si, la primera idea que tuve fue la de inventar un artista. Como músico y compositor…(Risas). Las composiciones son esculturas..

 ¿No está de acuerdo con el estudio de música en las instituciones?

No soy un amigo de la idea del músico académico. Mis compañeros del trío, Silvan y David, son académicos. Tienen un Master de Jazz. La cosa positiva es que son técnicos fantásticos!  Pero la expresión musical, el desarrollo, es una cosa personal que necesita mucho tiempo, como el buen vino.

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Estuvo viviendo unos meses en Argentina y tocó con músicos de la escena local. ¿Cómo ve la música improvisada en el país?  

Pasé seis meses y he tocado con mucha gente.  Buenos Aires tiene muchos fantásticos músicos y músicas.  Me encanta!  Y el free jazz tiene una función real en la vida de los músicos. El problema es la organización. No existe, por ejemplo, un sello por la música improvisada en Argentina. Las iniciativas de los músicos son solamente organizar los espacios para tocar, que es una cosa estupenda, pero  no para generar dinero,  o como organizar el público, que es muy difícil. O  por ejemplo una unidad, sindicato, asociación cultural política de los músicos. Pienso que es un problema general de muchos argentinos. La gente piensa que los demás o el gobierno resuelven los problemas. Aclaro, no  es mi tarea criticar, soy  solamente un suizo que está en Argentina y solamente observa. Necesito una visión, pero también trabajo en y con la realidad. Para cambiar la realidad no basta sólo con tocar música.

¿Cómo se hizo en Suiza?

En Suiza los músicos de la música improvisada han luchado para generar lugares y por el dinero en 1980. Fue una lucha violenta. ¿El resultado? Los espacios para la cultura alternativa, como  por ejemplo la WIM, el taller para la música improvisada,  la Rote Fabrik (jazz, música improvisada, teatro, pop, rock, estudios para artistas, galería de arte, en  Zurich y la AMR  (jazz y música improvisada) en  Ginebra.

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¿Y en ese sentido cómo ve el trabajo de sellos como hatOLOGY, Clean Fee o Tzadik,   que siguen apostando a la música improvisada, no tan popular comercialmente?

El trabajo de estos sellos es precioso. La música improvisada es una música difícil; difícil de definir, nunca llega a ser comercial.

La fábrica de baquetas Vic Firth tiene este slogan:  “El Jazz no es un género, es un estado de la mente”. ¿ Acuerda con eso, estando dentro de un ámbito cuyo significado es tan amplio?

Esta pregunta es muy difícil!  Existen las artes autónomas  y las no  autónomas. En 1968 la gente decía que las artes no podían ser autónomas, porque debían estar en conjunto con la vida del pueblo. Yo pienso que las artes y la música en nuestro tiempo es necesario que sea autónoma. Porque no existe música católica, comunista o fascista. Pienso la música no es política. Solamente el tocar puede ser político. La música no debería ser algo manipulativo.

Para John Cage una obra debe incluir su entorno y siempre es experimental. “Toda obra es desconocida por anticipado. Debemos aspirar a una música libre de la memoria, del gusto, de la literatura y de la tradición del arte”… ¿Le parece aún válida esa opinión.

Si, es una opinión muy interesante, una inspiración por el pensamiento.  Pienso que cada uno forma su propia opinión,  es necesario además.  Pienso que la opinión de Cage es sin tiempo, siempre válida.

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Anthony Braxton aseguraba que él no había construido su sistema musical como una reacción, sino como una “aformación” del sistema. “A lo que amo, lo respeto, y porque lo amo, quiero dar lo mejor de mí mismo para crear mi propia música”, decía.

Para mí todas las diferentes situaciones de vida, de pasado: herencia cultural, música, artes, literatura, etc. son fuentes para la inspiración para mi  trabajo. No tengo una censura de mente interna; intento ser abierto de  mente, de pensamiento. De no ser fundamentalista o moralista – no soy miembro de una religión, en ningún sentido-, trato de  pensar independiente,  autónomo. Claro que es difícil, no solamente para mí. Las modas, en las artes o la música, no me interesan. La diversidad me interesa, es la vida! Arte, música, vida. Vida, arte.

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Carlos Cerignale conduce “Solo como perro malo”, todos los martes a las 21. El programa, que lleva ya  más de 300 emisiones, se ha constituido en un valioso espacio para que músicos de diferentes  estilos expresen sus ideas y hagan conocer su obra. Para escuchar la emisión en vivo y programas anteriores, entrá a:  http://www.solocomoperromalo.com.ar/