El tiempo es veloz, decía David Lebón.  Los nuevos formatos musicales y la inmediatez en el acceso hacen que hoy muchos discos de calidad sean prontamente olvidados sin el tiempo necesario para una escucha dedicada y atenta.  Por eso este rescate emotivo. Simplemente diez discos de jazz argentino que no merecen el olvido. Como tantos otros.

Claro que son muchos más que los diez que aquí se cuentan.  Está claro que están líneas no agotan el tema.  Y claro está también, que toda selección es arbitraria e injusta. Pero por algo se empieza…  Por eso, van aquí diez discos que no merecen ser olvidados. Como tampoco los que irán completando en futuras entregas este pequeño catálogo a favor de la memoria y el reconocimiento a nuestros artistas.

Avantango…y en el 2000 también. Pablo Aslan Trio. 

Pablo Aslan cambió Buenos Aires por Nueva York en la década de los ochenta y fundó los grupos  Avantango,  New York Buenos Aires Connection y el New York Tango Trio. Pero fue en 1996 cuando produjo un disco que fue una bisagra en su carrera. Aquel mayo del  96, el contrabajista llevó a la legendaria sala neoyorkina a su grupo de entonces, el malogrado y talentoso saxofonista Thomás Chapin y el pianista Ethan Iverson, que aún no soñaba con la fama de Bad Plus, para hacer un puñado de tangos clásicos y convertir este disco en vivo en una grabación de culto.

 

“Esthesia”. Eleonora Eubel Grupo.

Con “Esthesia”, su segundo disco, Eleonora Eubel interpreta sus propias canciones que describen con ironia la realidad social de la Argentina de principios del 2000. La temática, aún vigente,  incluye desde el “Mr.Devil Number Six” dedicado al FMI o una canción que habla de una mujer que vive bajo la línea de pobreza como “Who´s that woman?”, parodiando el título de Madonna. Con Miguel Tarzia en guitarra,  Jerónimo Carmona en contrabajo, Carto Brandán en batería y Enrique Norris en corneta, Eleonora produjo en 2002 un disco que marcó el camino del moderno jazz vocal en el país.

 

“Presagios de Carnaval”. Fernando Tarrés

Editado en el 2001 por su propio sello, BAU Records, este “Presagios de Carnaval”, alista un seleccionado de músicos que hoy sería impensado reunir para una producción local. El propio Tarrés en guitarra,  Donny McCaslin y Dave Binney en saxos, Danilo Pérez en piano, Mark Feldman en violín, Erik Friedlander en cello, Ben Street y Pablo Aslan en bajo y Jeff Ballard en batería. Cinco composiciones propias de Tarres y dos temas  ajenos, uno de ellos “Alfonsina y el mar” de Ariel Ramirez, para un disco fundamental y vigente.

 

Memorial Steve Lacy. Pablo Ledesma y Pepe Angelillo

Y si de vigencias se trata, siempre es bien convocado Steve Lacy. Aquí homenajeado por el saxo de Pablo Ledesma y piano de Pepe Angelillo, en un disco que alterna las composiciones del saxofonista norteamericano con otros temas que seguramente le hubieran agradado. Un Mingus  por aquí, algo del mejor Enrico Rava por allá, un temazo del gran Billie Strayhorn y el cierre con “Retorno” del incansable Ledesma.  Grabado en el 2007 en La Plata, este “Memorial” merece quedar en la memoria de cualquier fan jazzero.

 

“Reunión”. Pepe Taveira

“Reunión” es el tercer disco solista de Pepe Taveira, el baterista de mil batallas, que aquí evidencia su apego por las formas libres, la búsqueda de nuevos colores y  la vigencia de su estilo sin dobleces.  Acompañado de viejos compañeros de ruta, como Pablo Puntoriero en saxos, Enrique Norris en corneta y piano y Jerónimo Carmona en contrabajo, Pepi despliega su arte y su energía  en siete temas de su autoría, en un par de casos compartida con Norris.

 

“Siete matices de gris”. Carlos Lastra

“Siete matices de gris”, de 2004, es la primera grabación de Carlos Lastra, a pesar que ya para entonces tenía una extensa trayectoria y era uno de los saxofonistas más requeridos del medio. El disco abre con una ajustada versión de “Just squeeze me” de Duke Ellington, el único standard de un trabajo que se completa con seis temas originales en los que Lastra exhibe su energía avasallante en los tiempos rapídos y una singular mirada en las baladas.  Secundan al saxofonista Enrique Norris en corneta, Ernesto Jodos en piano, Hernán Merlo en contrabajo y Marcelo Blanco en batería.

“Bufalo”. Esteban Sehinkman

En el 2007, cuando se edita “Bufalo”,  Esteban Sehinkman ya hacía tiempo que había dejado de ser una promesa para alistarse entre lo mejor del jazz en la Argentina. El tecladista llega aquí con su segundo disco, para reafirmar lo prometido en el primero, “La espuma de los días”, editado por BAU.  En “Bufalo”, Sehinkman se despacha con once temas propios y una singular combinación entre The Cure y Debussy para el tercer corte con el que totaliza los 12 de la placa. Con Ramiro Flores, Mariano Sívori y Fer Isella en piano en un tema, Sehinkman anticipa en “Búfalo”  todo lo bueno que vendría en años posteriores.

 

“Tango para Charlie”. Quique Sinesi & Charlie Mariano

Quique Sinesi dedica este disco a su colider Charlie Mariano, el saxofonista nacido en Massachusetts y fallecido en Colonia, Alemania, de recordado paso por la big band de Stan Kenton, y que supo tener frecuentes colaboraciones con músicos argentinos, como Dino Saluzzi.  En este trabajo, editado en el 2000 en Alemania, Quique lleva de paseo al norteamericano por algunos tangos, algo de folclóre y un puñado de temas aptos para cualquier antología de la buena música. Como el melancólico “Tarde de lluvia en Koln” que sería bien recibido en una tarde de lluvia de cualquier ciudad del mundo.

“El presente”. Luis Nacht

¿Es “El presente” el mejor disco de Luis Nacht? Es materia opinable, desde ya.  Pero si no lo es merecería serlo, tanto por su nivel de ejecución como por la alta calidad de sus temas, todos autoría del saxofonista.  Al frente de su banda estable, con Juan Pablo Arredondo en guitarra, Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería, Nacht  nos vuelve a mostrar cómo se puede hacer jazz desde la Argentina,  absorbiendo su herencia  y convirtiéndola en un mensaje personal, legítimo y trascendente.

 

Mixtura. Gustavo Bergalli & Mixtura

El trompetista Gustavo Bergalli ha pasado buena parte de su vida subido a un avión que lo llevaba de Argentina a Suecia o de Suecia a la Argentina. Miembro estable de la Orquesta de Jazz de Estocolmo o pieza fundamental del  jazz argentino, Belgalli tiene varios discos que por mérito propio conforman la mejor música que se grabó en estas geografías. Mixtura es una obra singular, que merece la pena volver a ser escuchada. Tangos pasados por el tamiz jazzero del trompetista, con temas propios y otros del uruguayo José Reinoso, para este trabajo grabado en el 2002 en Barcelona que, como los buenos vinos, mejora con el tiempo.